Crítica: Cómo Funcionan Casi Todas las Cosas

12107234_996008650461379_7130557827741314499_nQuiero invitarlos a ir al cine (no les pago la entrada, los invito a que la paguen) a ver Cómo Funcionan Casi Todas las Cosas de Fernando Salem, que se estrenó el Jueves en Hoyts Abasto, Hoyts Dot, Bama, Arte Multiplex Belgrano, Unicenter, Malba y otros tantos. Fernando estudió comunicación, luchó e insistió para estudiar en la Escuela Nacional de Cine (ENERC), se convirtió en el director de la Asombrosa Excursión de Zamba (en la productora El perro en la Luna trabajando con Sebastián Mignona) y hoy ve en las anchas pantallas de panavisión su primer largometraje, cuyo guión trabajó durante ocho años junto a Esteban Garelli.
Celina, -intepretada por Verónica Gerez- tras perder a su padre decide buscar a su madre, a quien supone en Italia. Dejar su puesto fijo en un puesto de peaje de una olvidada ruta en San Juan –increíble espacio, desierto crudo, belleza natural y la inmensidad de la quietud- es lo que le permite intentar ahorrar dinero vendiendo una enciclopedfia que asegura contener las respuestas a todas las preguntas, dudas, miedos, sobre por qué las cosas suceden, en una prometida relación del funcionamiento de todo. Las preguntas que Celina tiene. Las preguntas que todos poseen y tanto cuesta responder por no tener dinero. En breves minutos de introducción, se plantea una búsqueda y una aventura en un clima de road-movie y si se lo quiere, un realismo mágico. Ganadora del premio al Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, y el Premio Argentores al Mejor Guión, Cómo Funcionan Casi Todas las Cosas cuenta una historia (“en Argentina faltan guionistas” se dice, y afortunadamente los ejemplos acallan esas aseveraciones) y conmueve. La obligada revisión de la dirección de fotografía envolvente de Georgina Pretto y laboriosa banda de sonido Juan Ignacio Bernardis combinada en el montaje de Emiliano Fardaus, necesitan por un momento ser dejadas de lado para entender que desaparecen, felizmente, en un clima que por sobre todo emociona. Fernando es un tipo humilde, y con esa humildad, perseverancia y profundo amor por lo que se desea hacer (el suyo por el cine es incondicional) pero también firmeza y creencia en el proyecto, se rodeó de gente muy valiosa y les sacó lo mejor. Respeta el equipo, aprende de todo, y en este caso, también tiene una libertad narrativa destacable, asumiendo riesgos, apostando a la inteligencia del espectador y al mismo tiempo, sin necesidad de demagogia, le quita la mochila de aquellos innecesarios sobreesfuerzos que a veces frecuentan al llamado “cine de autor”, para dejarlo bucear en el clima propuesto. Si bien –prejuicios inevitables- el comienzo nos parece augurar un planteo oscuro y abúlico, las primeras acciones nos voltean esos preconceptos descubriendo una sensación de agitación, adrenalina, transpiración, coexistiendo con un ritmo pausado por momentos, vertiginoso en otros. El absurdo amenaza una y otra vez con su aparición, se posa en la pantalla y se aleja sin que esas marcas alteren la fluidez de esas vidas que buscan y se permiten desvíos en el camino. A no engañarse: no se trata de caminos erráticos, ni de personas a las que le da lo mismo un camino que el otro. ¿Influencias? Aparecerán muchas, de cines y literaturas, de Shepards, Carvers, Tarantinos, y hasta de Almodovars (aunque estas influencias no necesariamente son conscientes o declaradas), y el placer de disfrutar y entretenerse, porque el cine nos somete, nos lleva, nos esclaviza en el tiempo, y nos seduce. Salem logra eso en su Opera Prima.
A la solidez actoral que aportan Pilar Gamboa (un torbellino de emociones a punto de explotar que convence desde la primera aparición), Marilú Marini, Rafael Spregelburd, Esteban Bigliardi (existe un plano mirando a cámara soprendente en el que demuestra su potencia interpretativa), Mirian Odorico, María Ucedo, Sergio Pangaro y Vicente Esquerre rodean a una sorprendente Verónica Gerez, que nos deja adivinar preguntas, miedos y esperanzas al mismo tiempo: la esperanza dentro de la desesperanza instalada y aparentemente obligatoria.

Director: Fernando Salem
Asistente de Dirección: Germán Castelnuovo
2do asistente de dirección: Florencia Momo
Guión de Esteban Garelli y Fernando Salem
Producción ejecutiva
Diego Amson
Paula Massa
Juan Pablo Miller
Fernando Salem
Verónica Cura
Coproducción: Sebastián Mignogna
Productor asociado: Florencia Poblete
Dirección de Fotografía: Georgina Pretto
Dirección de sonido: Juan Ignacio Bernardis
Montaje: Emiliano Fardaus
Dirección de arte: Carina Luján

Distribución internacional: Primer Plano Film Group

https://www.facebook.com/comofuncionancasitodaslascosas/