El juego del miedo

saw

 

 

 

 

 

 

 

Por Santiago Alonso @santiagopalonso

La primer pelìcula de la saga de “Saw” – acá llamada “El juego del miedo” – plantea un escenario tremendo: dos tipos desconocidos entre si aparecen encadenados en ambos extremos de un baño de estaciòn de subte, sin posibilidad de comunicarse con el mundo exterior. Sólo tienen a su disposición 1 grabador con una cinta que al reproducirla tiene el mensaje de su captor. Serán los protagonistas los que deban descubrir los motivos por los que aparecen en cautiverio. Con esta premisa este film independiente del 2004 terminó siendo un éxito de taquilla ya que el cine de terror se encontraba estancado entre fantasmas japoneses que no asustaban a nadie y locos de la motosierra reversionados hasta el cansancio. Todo esto sin dejar de mencionar que a fines del 2003 se mandó a Jason Vorhees (Martes 13) a matar adolescentes al espacio, una chotada importante. Lo que sí está claro durante la peli es que quien está detrás del encierro de los dos fulanos es un asesino serial que, en entregas posteriores, nos hará recordar a Hannibal Lecter y otros maniáticos tan sórdidos como interesantes.

Aquí está la clave: el personaje encargado de todos estos tormentos tiene motivos para hacerlo y no se dedica a matar por que si.

Está claro que el fuerte de la saga de “El Juego del Miedo” no pasa necesariamente por las salvajes escenas sangrientas, aquel que haya entendido lo contrario se perdió una saga muy interesante de suspenso policial. y terror como complemento. Saw empezó siendo un corto de nueve minutos que mostraba como plato fuerte a una persona atada a una silla con un bozal que, si no lo desactivaba, le arrancaría la mandíbula. En el 2004 ese concepto se trabajó excelentemente en Saw con uno de los mejores giros argumentales que haya tenido una historia de terror post 2000.

Al año siguiente llegó la segunda parte que prometía contarnos más sobre la historia de Jigsaw, aquel personaje que , para dar una lección de vida, secuestra personas y las hace pasar una serie de pruebas mortales que sólo a través del dolor físico podrán superar. Un poco más previsible, el giro argumental del cierre nos daba ganas de saber más sobre el arco argumental que marca la saga: ¿Por que Jigsaw da lecciones de vida tan terribles? ¿Lo hizo solo? Si lo ayudaron ¿Quienes? ¿Por que? ¿Cómo es que el FBI no logra capturarlo?

Parte de esas incógnitas son resueltas en la tercera parte de Saw donde hay un momento bisagra en el que el argumento empieza a “flojear” pero que era también previsible. (No lo pongo para aquellos que no han visto la pelicula).

Con la cuarta entrega se consolida el thriller policial del que les hablaba recién, plantea dos investigaciones paralelas del FBI que tienen como objetivo descubrir y capturar al psicópata.

En paralelo a toda la trama, se producen trampas tan creativas como brutales. El problema de la última entrega es que no tiene un descenlace espectacular como los fans esperábamos, mucho menos una trama policial inteligente. Todo es resuelto en pocos minutos, a las apuradas, con situaciones risibles en las que uno se pregunta ¿por que ESTE personaje hace eso? entre otras ridiculeces.

Además, el sistema 3d le aporta muy poco a la película, son pocas las situaciones en las que “las trampas” se te caen encima. Es por eso que este cierre de Saw , quedará como “una historia sobrante” ya que pudieron haber concluido la saga en la sexta película y quedaba todo bien, Saw 3d es la séptima y última entrega que no logra levantar una saga que debería haber concluido en la cuarta parte.